El orgullo del Perú: El pollo a la brasa es elegido el segundo mejor plato de pollo del mundo

La guía gastronómica internacional ubica al icónico plato peruano por encima de potencias culinarias de Europa y Asia, reafirmando el liderazgo gastronómico del Perú.

La gastronomía peruana vuelve a vestirse de gala en el escenario internacional. En una reciente actualización de Taste Atlas, la prestigiosa enciclopedia de sabores globales, el pollo a la brasa ha sido consagrado como el segundo mejor plato de pollo del mundo. Este reconocimiento no solo celebra el sabor inigualable de esta preparación, sino que sitúa a la cocina peruana en un pedestal de exclusividad, siendo el único representante de Sudamérica en lograr un puesto dentro del codiciado Top 10 global.

El éxito peruano en el ranking mundial de Taste Atlas

El ascenso del pollo a la brasa en este ranking responde a una evaluación rigurosa de comensales y expertos de todo el planeta. Solo fue superado por el chikin coreano, un fenómeno global de textura frita, mientras que superó a gigantes como el inasal na manok de Filipinas y el piliç topkapı de Turquía. Este veredicto confirma que la técnica peruana de cocción al carbón posee una mística que trasciende fronteras y se adapta a los paladares más exigentes de la modernidad.

Historia y secretos del pollo a la brasa

Lo que hace al pollo a la brasa una pieza maestra es su dualidad de texturas. Según destaca Taste Atlas, la clave reside en una piel excepcionalmente crujiente que protege una carne jugosa y profundamente aromatizada. Este equilibrio es el resultado de una evolución histórica; desde sus inicios en la Lima de los años 50, donde solo se sazonaba con sal, hasta la compleja alquimia actual que incluye cerveza negra, romero, ají panca y diversas especias que le confieren ese color cobrizo tan característico.

Sin embargo, el triunfo peruano en esta edición de Taste Atlas no es un esfuerzo solitario. La lista de los 50 mejores platos de pollo incluyó a otros pilares de nuestra mesa. El ají de gallina, con su inconfundible cremosidad a base de ají amarillo y nueces, se posicionó con firmeza en el puesto 18. Asimismo, el anticucho de pollo, ese infaltable de la cocina urbana y callejera, logró el puesto 33, demostrando que la versatilidad del ave en el Perú es simplemente inagotable.

Incluso al ampliar el espectro hacia los 100 mejores, la bandera bicolor sigue presente. El escabeche de pollo (puesto 86) y el juane amazónico (puesto 88) cierran una participación histórica que refleja la biodiversidad del país. Desde la costa central hasta el corazón de la selva, el Perú utiliza el pollo como un lienzo para narrar su historia, sus migraciones y su herencia cultural, logrando una síntesis de sabores que pocos países pueden replicar con tal consistencia.

Para los peruanos, el pollo a la brasa es mucho más que una cifra en un ranking; es un rito social. Es el plato de los domingos en familia, del primer sueldo compartido y de las celebraciones espontáneas. Su acompañamiento tradicional papas fritas crujientes y una ensalada fresca junto a las infaltables cremas, crea una experiencia sensorial completa que Taste Atlas ha sabido valorar como un patrimonio vivo que se consume masivamente en cada rincón del territorio nacional.

Desde una perspectiva gastronómica, este tipo de distinciones impulsan el turismo y revalorizan los ingredientes locales. El uso del ají amarillo y el carbón de algarrobo son elementos que los críticos internacionales destacan cada vez con mayor frecuencia. Al posicionarse por encima de recetas de Pakistán o India, el pollo a la brasa deja de ser un «fast food» local para consolidarse como una especialidad técnica que requiere precisión en el tiempo de cocción y maestría en el marinado previo.

En conclusión, el nuevo ranking de Taste Atlas es un recordatorio de que la cocina peruana no es una moda pasajera, sino una potencia consolidada. El segundo lugar del pollo a la brasa es un homenaje a los maestros «polleros» que, día tras día, mantienen viva la llama de la tradición. Con cinco platos en la lista global, el Perú reafirma que su talento culinario siguen siendo, sin lugar a dudas, uno de los tesoros más grandes de la humanidad.